OPINION

La necesidad de un pacto fiscal, frente al espejo de Colombia

El presidente de Colombia, Iván Duque, acaba de retirar del congreso de su país un proyecto de reforma fiscal que se había denominado como: “Ley de Solidaridad Sostenible”, que tenía como objetivo incrementar las recaudaciones en 25 billones de pesos (US$6,850 millones), para lo cual aumentaría el gravamen a los combustibles, Impuesto al Valor Agregado –IVA-, un impuesto a los plásticos desechables, los servicios a las clases pudientes, y otros.

El mismo generó una especie de explosión social en esa nación que derivó en la muerte de al menos 19 personas, mas 800 heridos, decenas de detenidos y de policías lastimados; lo que deja un claro mensaje para las demás naciones de la región con respeto a las propuestas de aumentar las recaudaciones que hace el FMI y la Cepal para garantizar la estabilidad financiera y la sostenibilidad de la deuda.

La situación es tan compleja que FMI al presentar sus perspectivas sobre la economía mundial, resume que en estos momentos lo único cierto de los daños socioeconómicos que deja el COVID-19, “es una completa incertidumbre”.
Parecería una visión tremendista de la realidad del mundo, y principalmente de América

Latina, pero Colombia, y las declaraciones del ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, de que una reforma tributaria se hace impostergable, deja claro que la grieta financiera de la casi totalidad de los países del mundo no es un juego cualquiera.

Cuando ex presidente Leonel Fernández recibió al señor Danilo Medina como presidente electo de la nación en el 2012, le advirtió: “usted haya una economía saneada, con solo dos problemas, un incremento sostenido en los precios del petróleo, y una reforma fiscal que se hace urgente para estabilizar las finanzas públicas”; Medina respondió: “yo la hago!!!”, pero luego que asumió al Solio Presidencial priorizó sus proyectos personales y nunca hizo esa reforma, a pesar que gobernó con un entorno internacional favorable, con la economía mundial en plena expansión, sustentó su gestión en un progresivo y peligroso endeudamiento externo, que de US$RD27,57.5 millones, 44.0% del PIB; en que la halló, la dejó en US$44,622.3 millones, 69.2% del PIB en 2020.

La irresponsabilidad con que se manejaron las finanzas públicas en los últimos 8 años agravarán la situación económica del país, porque la administración del presidente Luis Abinader está obligado a aumentar los ingresos para afrontar todos esos compromisos financieros, en medio de una pesada crisis sanitaria, que ha derivado en una distorsión financiera debido a la parálisis de la economía desde marzo del año pasado.

Es decir, el gobierno tendrá que ejecutar una reforma tributaria que recupere las finanzas públicas al año 2012, que incluya ingresos para afrontar el lastimoso endeudamiento externo de los gobiernos de Danilo Medina, más la grieta que se ha generado producto de la pandemia del Covid 19.

En el primer trimestre de este año la economía tuvo un desempeño favorable del 3.3%, mientras las autoridades estadounidenses esperan para este año un crecimiento récord de la economía del 8%. Por lo tanto, ese primer dato, sumado al segundo, indica una buena noticia para el gobierno, que bien podría desde ya definir como re posicionar las finanzas públicas con un pacto fiscal de consenso que genere confianza en los inversores nacionales y extranjeros.

La Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 había previsto una meta progresiva de presión tributaria del 16% en 2015, 21% en 2020, hasta alcanzar 24% del PIB en 2030, ninguna de estas fases se ha cumplido.

El economista Haivanjoe NG en un trabajo que publicó señala: “La economía dominicana tenía 50 años que no había registrado una caída negativa tan abrupta, como en el 2020; los años con desempeño negativo han sido 4, el de 1985 con un -2.1 %, -originada por los ajustes tributarios y la inflación de dos dígitos-, el de 1990 con un -5.5 % -inducida por la crisis del golfo pérsico y el manejo en la política de precios de entonces-, el del 2003 con un -1.9 % -causada por la crisis bancaria- y, la de 2020 con un -6.7 %, provocada por el coronavirus”.

De acuerdo al Banco Central el PIB a precios constantes varió -16.9% en el II trimestre de 2020, en comparación a igual trimestre del año anterior (variación interanual), inferior al 3.7% observado en el II trimestre de 2019; cuando el ingreso per cápita era de US$8.282,12, todo esto indica que el gobierno tendrá que incrementar la presión tributaria en no menos de 3 puntos (RD$160,000 millones), para encarar la estabilidad de las finanzas públicas, en el corto plazo; con perspectiva de introducir una rectificación fiscal, por lo menos en dos años que le sume uno dos puntos adicionales.

En medio de este tétrico escenario económico interno, y frente a un entorno internacional adverso, (a pesar del repunte de la economía de EE.UU.), el gobierno está obligado a pactar una reforma fiscal integral que eleve las recaudaciones fiscales y eficientice el gasto público.

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