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Trabajadores informales toman sus propias medidas.

Santo Domingo, RD.- Este es el gran dilema de los trabajadores informales de República Dominicana, aquellos que no han sido incluidos en el programa del Gobierno y que para sobrevivir, prefieren tomar sus propias medidas, no tienen problemas con quedarse en casa, pero no saben si los matará el virus o el hambre. 
Mini, una estilista que tiene un salón en la parte delantera de su casa, ubicada en Buenos Aires de Herrera, había cerrado las puertas de su negocio por la pandemia del coronavirus y aunque el Poder Ejecutivo no ha dispuesto la reactivación de la economía, ella misma se ha dado el permiso para hacer citas a sus clientas y atenderlas sin que se junten dos en el lugar.
“¿Y cómo uno puede sobrevivir?”, son las palabras que justifican la acción de Mini. Ella argumenta que necesita el dinero y que para cuidarse, está teniendo toda la debida precaución. Mini, atiende con una mascarilla y guantes. Sus clientas también deben permanecer en el salón con una mascarilla puesta y si no llevan guantes puestos, deben lavarse las manos al llegar y al irse.
“Ay mi hija, yo había cerrado realmente, pero ya iba para casi dos meses sin producir”, continúa Mini, quien sólo está secando a blower, no a rolos, el pelo de sus clientas. Ella agrega que, únicamente recibe a mujeres que había atendido antes de la pandemia y que no presenten ningún síntoma del virus.
Asimismo, Mini sostuvo que, sus sueños no pueden verse frustrados por esta situación. En sus planes del 2020 están mudarse a una nueva casa y en la que reside ahora dejaría el salón renovado y agregaría servicios para el cuidado de la piel, las uñas y para masajes.
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