OPINION

Declaración del viernes de Antonio Almonte sobre la planta AES

Las consecuencias económicas del accidente de AES Andrés podrían ser de gran escala para el Estado dominicano, mucho más allá de los apagones que estamos sufriendo. En las siguientes líneas indicamos algunas razones para llamar la atención al respecto.

Es muy poco probable que en condiciones normales de operación la incidencia de una descarga eléctrica o rayo sobre una planta de la categoría de AES Andrés produzca prácticamente la destrucción del sistema completo de recuperación de calor y turbogenerador de la central, como se ha informado sucedió en AES  el pasado lunes de septiembre.

  1. El incidente se inició con la caída del rayo sobre la parte eléctrica de la central, dañándole, y bloqueando la secuencia de trasferencia y conversión de energía térmica y mecánica entre caldera, la turbina y el generador eléctrico. En esas circunstancias tiende a concentrarse un extraordinario flujo de vapor en el turbogenerador que eleva exageradamente su velocidad, frecuencia y vibraciones por encima de sus límites de resistencias.
  2. Para evitar lo peor las plantas como AES tienen múltiples mecanismos automáticos de protección que se disparan e inician el cierre de la entrada de vapor al turbogenerador.
  3. Todos esos mecanismos de disparo y control actúan sobre la llamada Válvula Stop o Pare que inmediatamente se cierra y termina satisfactoriamente el curso del evento o accidente. Incluso si por coincidencia esos múltiples mecanismos eléctricos y mecánicos de control fallasen, existe uno intrínseco, asociado a la velocidad de rotación del Eje, que si sobrepasa ciertos valores entonces tambien ordena a la válvula de pare para el cierre.
  4. La velocidad alcanzada por el eje en el caso del accidente de AES fue tal que según imágenes públicas el mismo se rompió en dos.

¿Cuál es la gravedad de todo esto?

Simplemente que debido a su extraordinaria importancia las válvulas de stopson rigurosamente probadas de manera directa y sencilla casi todos los días en una central como AES. Como es muy poco probable que tantos controles distintos e independientes uno del otro fallen el mismo día y a la misma hora, lo más probable es que la gran falla estuvo en la válvula de pare, que se mantuvo abierta y permitió que siguiera entrando energía térmica que no tenía salida eléctrica ni como disiparse y que termino destruyendo el sistema de turbogenerador.

Ese tipo de situación ocurre, con casi absoluta seguridad, en plantas donde los operadores no prueban ni verifican regularmente la válvula de control o pare, sino que la dejan abierta a una carga fija y la misma termina acumulando partículas y elementos solidos que sedimentan y bloquean luego su cierre automático aunque las señales de los elementos de protección le lleguen a tiempo. Trabajar una planta eléctrica con la válvula de pare sin frecuente verificación es una barbaridad técnica y económica.

No podemos asegurar que esto fue lo que definitivamente ocurrió en AES, empresa que hasta la fecha ha operado con gran eficiencia todas sus generadoras, sino que este hecho debiera ser investigado por los organismos de regulación y supervisión del Estado en el sector eléctrico. Investigado de manera minuciosa tal y como ya lo están haciendo los técnicos expertos de las compañías americanas de seguros que protegen las inversiones en dicha planta y que deben determinar si todo se debió a un accidente por el rayo o si se trató de mala operación.

El Estado dominicano tiene una obligación también económica para investigar el caso, toda vez que AES tiene contratada casi toda su producción con las distribuidoras del Estado y ahora AES, para cumplir con sus contratos, tendría que comprarle esa energía a otras plantas que producen a costos más de dos veces mayores, lo que le acarrearía perdidas por cientos de millones de pesos durante los meses de reparación.

La única manera que AES podría evitar ese perjuicio económico es declarando que se trató solo de un impredecible e inevitable rayo, un Caso de Fuerza Mayor, y no una negligencia operacional de la central cometida por sus dueños. Si se llegase a esa última conclusión el gran perdedor seria el Estado dominicano.

Los dominicanos tendríamos que pagar la energía más cara, costear y sufrir los apagones y liberar a AES de cubrir sus contratos a su entero costo.

Por esas razones lo correcto es que la CDEEE y la Superintendencia realicen una investigación rigurosa y a fondo de lo que sucedió.

  1. Reserva Caliente. La crisis actual también demuestra la fragilidad inexplicable a estas alturas del sistema eléctrico dominicano. Todo sistema eléctrico actúa con lo que se denomina una reserva rodante o caliente, que significa que ninguna planta conectada al sistema produce al 100% de su capacidad, para dejar como margen un mínimo de 5% para ser usada en caso de que ocurra un accidente como el de AES en cuyo caso la salida de esos megavatios pasarían a ser suplidos con esos porcentajes de reservas que tienen las diversas plantas en operación sin necesidad de parar ni aplicar apagones. En un sistema así, común en todos los países, la salida de AES ocurriría y la población ni se entera.
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