FINANZAS

Objetivos del milenio para los jóvenes empresarios

Guillermo Julián Jiménez

Santo Domingo

Los planes a menudo cambian o se modifican producto de las circunstancias, pero planificar es vital para alcanzar cualquier objetivo. Sin embargo, dados los distintos intereses, resulta titánica la tarea de conciliar principios clave para establecer esa planificación.

Con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS, el liderazgo político mundial fijó una agenda general orientada a la resolución del mismo número de problemas que se entendían con mayor prioridad en esa asamblea de Naciones Unidas del 25 de septiembre de 2015.

¿Qué pueden hacer los jóvenes empresarios para aportar al cumplimiento de los objetivos acordados por Naciones Unidas? Lo analizamos con cada ODS.

Fin de la pobreza
Los jóvenes empresarios tenemos la responsabilidad de defender el crecimiento inclusivo. La pobreza, vista en el planteamiento de este objetivo, no solo se trata de ingresos, sino también de derechos.

Por eso, la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) participa de manera activa y permanente en el debate que conduce a un mejor funcionamiento de los servicios públicos, como salud y educación, fundamentales para que todos los ciudadanos sean integrados en el producto del crecimiento económico.

Hambre cero
En aproximado 13 de cada 100 habitantes de República Dominicana padecen hambre, de acuerdo con la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO), es decir, que este grupo desvencijado de personas no tiene acceso a las 2,000 calorías diarias necesarias para mantener una nutrición básica.

El organismo multilateral indica que asciende a un millón de kilos de kilos por año el desperdicio de alimentos, lo que tiene que llamarnos a reflexión a todos, pero la industria turística y de restaurantes, por su ‘core business’, pueden liderar las estrategias de prevención de esta situación.

Salud y bienestar
Quienes fabrican productos de primera necesidad deben mantener estándares altos de calidad, con el compromiso de preservar la salud de sus clientes o usuarios.

Asimismo, el lugar de trabajo es fundamental para que los individuos obtengan altos niveles de bienestar. La ética en el trato al empleado y el balance familia-trabajo son algunos de los principios que pueden adoptar los empresarios jóvenes para la garantía del cuidado de las personas.

Educación de calidad
Para algunas empresas, existe la posibilidad de apadrinar empresas, para otras, elevar el acervo educativo de sus colaboradores. En fin, la educación es muy importante para dejarla en manos solo del gobierno.

Aquí también tengo que remitirme a ANJE, la cual, desde su fundación hace cuatro décadas, ha tomado a la educación como un tema clave en su agenda.

Igualdad de género
Uno de los grandes retos de nuestra sociedad. Este tópico me toca de cerca, porque quiero que mi hija tenga las mismas oportunidades que los hijos de los demás. El acceso al empleo y la remuneración igualitaria deben ser prioridad en cada una de las empresas, sin importar el sector en el que participan o el tamaño que tienen.

Agua limpia y saneamiento
El manejo de los desechos sólidos con responsabilidad es el mayor de los factores con el que las empresas pueden contribuir a cumplir con este objetivo de desarrollo sostenible.

También, las industrias con impacto considerable en la cuenta de desechos pueden fortalecer sus acciones de educación de cara a sus clientes, proveedores y la sociedad en general.

Energía asequible y no contaminante
Por conciencia, antes que por viabilidad económica, los gestores del presente y del futuro deben mirar hacia la energía limpia, como contribución a un mundo más sostenible.

Trabajo decente y crecimiento económico
Salarios competitivos, en relación con las competencias de los colaboradores, adecentan el lugar el trabajo, así como también el buen ambiente laboral y la observancia constante de la seguridad industrial.

En cuanto al crecimiento, depende en gran medida de la tenacidad de los emprendedores, dedicados a la creación de soluciones las cuales, a su vez, fomentan riquezas.

Industria, innovación e infraestructura
La investigación y el desarrollo aun es incipiente en República Dominicana, pero es hora de que profundicemos en nuestras propias innovaciones, “costumizadas” a las necesidades que caracterizan a nuestro país. Fomentar el crecimiento de las alianzas público-privadas tiene el potencial de fortalecer la infraestructura local.

Reducción de las desigualdades
Como pasa con las desigualdades de género, la empresa es uno de los lugares de mayor relevancia para combatir las desi-gualdades, ante todo las que se establecen por causas socioeconómicas.

De igual manera, las empresas pueden reducir las desigualdades geográficas con la provisión de transporte y la diversificación por provincias de sus operaciones, esto último con impacto positivo en la distribución del empleo.

Ciudades y comunidades sostenibles
Las unidades de transporte de la empresa deben asumir como compromiso organizacional el manejo responsable. También, las empresas deben cumplir con los arbitrios municipales, con fines de que las administraciones locales cuenten con los recursos necesarios para mantener el orden ambiental en la ciudad.

Lo mismo puede aplicar para los objetivos que buscan la acción en favor del clima, la protección de la vida marina y la preservación de los ecosistemas terrestres.

Producción y consumo responsable
De la misma manera en la que nuestras empresas deben ser excelentes ciudadanos corporativos, debemos velar porque nuestros socios y proveedores se comporten de manera responsable en sus operaciones.

Paz, justicia e instituciones sólidas
Desde ANJE, los jóvenes empresarios pueden involucrarse en los trabajos que avanzan en materia de observación del buen funcionamiento de la justicia y la presentación de propuestas oportunas para fortalecer los tribunales y otras instituciones fundamentales en la competitividad sistémica de la nación.

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