ENTREVISTAS

Mario Carbuccia Ramírez “La vergüenza y la moral es lo único que no se puede perder”

florentino.duran@listindiario.com

San Pedro de Macorís

Son pocos los profesionales que pueden alcanzar una carrera, tan aquilatada, constante y exitosa en la vida, como la ha logrado Mario Carbuccia Ramírez ,  reputado jurista, litigante. Reconocido catedrático, padre de buenos abogados y respetado en su pueblo, en la región Este y el país.

Y es que los principios que ha pu

Dr. Mario Carbucia

esto como norte, de hacerle honor a su estirpe, con donaire, mucho trabajo y sobre todo seriedad; lo ha alcanzado, siendo a la vez ejemplo de su familia. ‘La vergüenza y la moral es lo único que no se puede perder”, indicó.

Con 67 en la profesión, de sus 91 años de edad, la vida le ha deparado a este furibundo petromacorisano  muchas oportunidades, obstáculos y satisfacciones que ha sabido sortear y hacerle frente, desde la influencia de su madre, para que optara por el derecho, pese  a ser  excelente estudiante y diestro en ciencias físicas, matemáticas y química.

Sin embargo, de la decisión por la abogacía, ha tenido poco de que lamentarse y muchas satisfacciones. A sus 23 años rechazó el nombramiento que le hizo Rafael Leonidas Trujillo, al designarlo como Fiscal de San Cristóbal, como mérito a las mejores calificaciones de la promoción del 1951 en la Universidad Santo Tomás de Aquino, actual Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

La herencia

Siendo un enamorado de la lectura, su oficina, cuya vista da hacia el antiguo muelle de la Sultana del Este, es un estudio fundado en 1910, como una continuación de la tradición jurídica del licenciado Porfirio Herrera y Ramón De Wind Lavandier, su fundadores y propulsores y se mantiene dando servicios a las más prominentes familias y empresas de la zona.

Él que se autodefine en ocasiones, poco tolerante, es atento y conversador, tiene debajo de su escritorio el libro: Secretos y Misterios de la Oratoria, que suma a otros cientos de títulos detrás y al lado, parte de su biblioteca, que aún registra en su cabeza.

Cuenta que su Su abuelo de origen italo-francés, José Carbuccia; su abuela María Campos Albizu, puertoriqueña. Siendo su padre un constructor y naviero; su madre una consagrada al hogar, se mudaron desde la comunidad de Guayabo Dulce de Hato Mayor hasta Miramar en San Pedro de Macorís, procurando mayor seguridad para la familia.

Siendo niño, recuerda vivencias de su abuelo como navegante, que falleció en un barco que zozobró por Curazao. David, uno de sus hermanos, falleció en Nueva York, donde residía y su hermana abogada, laboró en la Procuraduría de la Corte de Apelación de San Pedro de Macorís por varios años.

Su orfandad temprana al perder su padre con apenas nueve a diez años convierte a su progenitora en padre y madre, pudiendo subsistir con provisiones de las fincas rurales, que sus ancestros maternos les proveían.

Sus estudios

Sus primeros estudios los realiza en el Colegio San Esteban, situado en el Barrio Miramar, y los secundarios en la Escuela Normal Superior de San Pedro de Macorís, dirigida por la profesora Cochen Brea.

De sus exigentes profesores, recuerda a Míster Baor, de origen londinense, quien revisaba uñas y orejas a cada estudiante y a Tichá de origen cocolo; Ángel Pingarrón Hernández, Miguel Arnedo Díaz, Alfredo de la Cuesta (Fundador de la Academia Benefactor) Pedro Aldával de Treco, Lorenzo Berdala Pardo y Miguel Anglada Romeau,

No olvida cuando Cándido Torres en la escuela normal Puerto Rico le dio una pela con varios reglazos y luego lo esperó en la casa, donde le dieron otra. Entre sus profesores; Francisco Richiez, el hijo de Manolo Prieto, Hortensia Cardentine, Pupo Guerrero e Hipolito Herrera Bilini en la universidad, Froilán Tavárez, Pupo Guerrero, el Presbítero Oscar Robles Toledano y el  doctor Fabio Mota, eminente Médico y Filósofo.

Su memoria guarda cuando el coronel Juan Tomás Diaz, lo defendió al ser apresado por la defensa que hizo de Ramón De Wind, mentor y creador de su oficina, ocasión en la que colegas de oficina, lo dejaron solo, por temer a las represalias del régimen.

Como su más digno y duro litigante considera al abogado Laureano (Galano) Canto, aunque se ha enfrentado a figuras como; Ramón Tapia Espinal, Prieto Forestieri, Ramón Pina Acevedo, Héctor Pérez Reyes, Héctor Cabral Ortega, Máximo Puello Rendil y Luis Arseno Regalado.

Su familia

Este virtuoso abogado, es hijo de Ángel Mario Carbuccia y Magnolia Ramírez Santana, nieta del general Ramón Santana. Ha levantado con mucha reciedumbre y principios a su familia, de las que son sus hijos; Mario Carbuccia, abogado; Belkys Carbuccia de Mejía;  Miguel Ángel, ingeniero; Jackeline Fernández y doctor Ángel Mario Carbuccia Astacio, abogado y catedrático.

Lo bohemio

Ha viajado a las principales ciudades de los Estados Unidos, Chile, Brasil, Bolivia, Argentina y Tuyuca en La Favela. Sostiene ”. Por hacer, me falta mucho”, al registrar la importancia de los valores en la familia y el orgullo de dejar a sus hijos, la vergüenza y la moral, como mejor legado, que nunca se puede perder.

Su formación

Pese a los tantos ofrecimientos que ha tenido, no ha ocupado cargos públicos, excepto abogado de oficio, aunque son innumerables sus aportes en jurisprudencias y ensayos en diversas áreas del derecho.

Siendo su profesor el desaparecido doctor Froilán Tavárez, se enfrascaron en una discusión en un aula de la universidad, 60 estudiantes en su contra, rebatiéndole una posición, de la que fueron testigos; Acta Fadul, Federico Chahín Abudeyes y Carlos Álvarez; cuando entró y revisó, dijo:  ¨Mario, tiene razón y a partir de ahí, todos me respetaron¨.

Mario recuerda que como deuda de amistad con el entonces presidente Joaquín Balaguer, aceptó en 1978, ir como candidato a senador por la provincia de San Pedro de Macorís que, aunque no resultó electo, ratificó su lealtad, enalteciendo sus principios.

A su enorme caudal conocimientos, agrega el dominio del idioma francés y del latín clásico. Sus Memoriales de Casación ante la Suprema Corte de Justicia son Libros y fuentes de consulta obligada por abogados y estudiantes. Siempre ha amado al magisterio y gusta enseñar a los demás, nunca ha dejado sin defensa a ningún menesteroso y necesitado de justicia. Todo quien le ha buscado en su Oficina, ha recibido su asistencia.

En su Bufete se ejerce la carrera con una moral muy cerrada y apegados siempre al mejor espíritu de justicia,  que a inculcado a sus hijos;  Mario Carbuccia Hijo y Angel Mario Carbuccia, y a sus nietos Caroline y Tristán Carbuccia, de quienes no tiene quejas, sino admiración, porque han logrado demostrador por sí mismos, sus cualidades, capacidades y valías propias.

Un anhelo

Su vena poética y filosófica la describe abogando por el regreso de esa Danza de los Millones que caracterizó en una época San Pedro y en uno de sus escritos: Muerte del Higüamo, cuando señala: ´Del Higüamo sólo queda un espectro que conmueve las almas de los que su gloria y pompa viviéramos y hemos olvidado ya la fragancia matinal de todos sus días…!De aquellos días!.

Hoy, muerto por el protervo de extraños ignorantes, que barnizaron de negro las que fueran sus prístinas aguas que como jaspes cabalgaban llenas de vida hasta las cretas mismas del ondulante  mar Caribe.

Como río muerto, también arrastra la muerte al lugar mismo de su destino, ¡donde algún día…nosotros…buenos y malos…! ¡También nos juntaremos! ¨.

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